Informe de Agencia FOCO

Chaco, la provincia con más mujeres en el Gabinete

La gestión Capitanich echa por tierra las "malas tradiciones", que tienen que ver con relegar a la mujer al ámbito de lo privado. De ocho Ministerios, cinco son ocupados por mujeres y hay tres secretarias de un total de cinco que existen en el Gabinete provincial. A su vez, Analía Rach Quiroga es la vicegobernadora chaqueña.

Foto de archivo tomada durante el acto de asunción del gobernador Jorge Capitanich.


 

Durante la campaña proselitista, el entonces intendente de Resistencia y candidato a gobernador del Chaco, Jorge Capitanich propuso a la paridad de género entre las principales medidas a implementar en caso de acceder por tercera vez al Sillón de Obligado. Una vez instalado en Casa de Gobierno, cumplió a rajatabla con esa premisa electoral a tal punto que el Chaco es la jurisdicción con mayor cantidad de mujeres en un Gabinete provincial de todo el país. Sin olvidar que su compañera de fórmula y actual vicegobernadora es Analía Rach Quiroga.

Así se desprende del trabajo realizado por la politóloga Bárbara Bravi que publica Página 12, al cual esta Agencia FOCO le agrega datos que detallan y demuestran este primer lugar de la provincia a nivel nacional en este apartado. Los datos son contundentes y hablan por sí solos: de los ocho Ministerios del Gabinete provincial, cinco están a cargo de mujeres; mientras que de las cinco Secretarías existentes, las titulares de la Secretaria General, Ambiente y Desarrollo Territorial y Derechos Humanos y Géneros, también son mujeres. A su vez, de 60 subsecretarias, 28 están a cargo de ellas.

 

En detalle

Las ministras Gloria Zalazar (Seguridad y Justicia), María Pía Chiacchio Cavana (Desarrollo Social), Maia Woelflin (Planificación y Economía), Daniela Torrente (Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología) y Paola Benítez (Salud Pública).

 

De ocho Ministerios, cinco son ocupados por mujeres lo que representa un 62,5 por ciento de ese total. A saber: Gloria Zalazar (Seguridad y Justicia), María Pía Chiacchio Cavana (Desarrollo Social), Maia Woelflin (Planificación y Economía), Daniela Torrente (Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología) y Paola Benítez (Salud Pública); mientras Juan Manuel Carreras, Juan Manuel Chapo y Sebastián Lifton completan la nómina.

 

Las secretarias Silvana Pérez, Marta Soneira y Noelia Canterios.

 

En cuanto a las Secretarias, de las cinco existentes tres son ocupadas por mujeres. Estadísticamente esta situación refleja un 60 por ciento, con Noelia Canteros como titular de la Secretaria General, Marta Soneira en Ambiente y Desarrollo Territorial y Silvana Pérez a cargo de Derechos Humanos y Géneros. Rodrigo Ocampo (Municipios) y Osvaldo Chiaramonte (Economía Popular)  son los dos secretarios restantes. “Sólo dos provincias en el país (San Juan y Chaco), tienen ministras de economía mujeres; mientras que el promedio de edad de los ministros y ministras es de 39 años, aproximadamente”, aporta Noelia Canteros ante la consulta de esta Agencia.

Presupuesto con perspectiva de género y sociedad igualitaria

Ministros y ministras, secretarias y secretarios junto al gobernador y vicegobernadora del Chaco, durante el acto de asunción en diciembre del año pasado (foto archivo).

 

En diversos pasajes de este 2020, Capitanich bregó incluso por un presupuesto provincial con perspectiva de género. “Vamos a garantizar la igualdad de condiciones en todo el territorio, para ello es necesario propender a políticas que tienen que ver con la articulación y la ejecución del presupuesto con perspectiva de género, lo que requiere meticulosos mecanismos de asignación de recursos”, había dicho.

A su vez, llamó a los varones a cuestionarse sus privilegios y hacerse cargo de las acciones de poder que ejercen sobre las mujeres y las disidencias, entendiendo que la única forma de cambiar las actitudes “es reconocerlas y cuestionarlas”. “Cada persona puede tener sus convicciones y creencias. Yo defiendo mis creencias cristianas, pero esto no excluye la reivindicación de las políticas de género. Acompañaré cada proyecto que haga del Chaco un ámbito democrático y plural”, decía.

En paralelo, la vicegobernadora Rach Quiroga también aseguraba: “El Estado es quien fija las reglas. Hoy en el Chaco ponemos la lente violeta al gobierno para que comience a pensar en claves de géneros que es el único camino para pensar en una sociedad más justa e igualitaria”.

 

El trabajo

 

El trabajo realizado por la politóloga Bárbara Bravi exhibe la representación política de las mujeres en los cargos ministeriales de todas las provincias del país. A nivel nacional solamente un 27,57% de las carteras son dirigidas por mujeres. “No llegamos ni a un tercio”, expresó la politóloga en el artículo publicado en El País digital.

En el caso de Salta, ocupaba el puesto 15, pero con la ida de la ex ministra de Salud, Josefina Medrano, quedó una sola representante mujer en el gabinete provincial y descendió en ese ranking al penúltimo puesto, el 20, que comparte con Corrientes y Formosa, que también tienen una sola ministra en sus respectivos gabinetes. El artículo de Bravi se difundió el 9 de septiembre, el día anterior se conocía en Salta el pedido de renuncia de la entonces ministra de Salud. En consecuencia, la única mujer que quedó al frente de un ministerio en la gestión de Gustavo Sáenz es Verónica Figueroa, quien dirige la cartera de Desarrollo Social.

La gestión de Jorge Capitanich, en la provincia del Chaco, guarda el porcentaje más alto de ministras mujeres, con un 38,5% (N. de la R.: el dato es erróneo ya que el porcentaje alcanza al 62,5); mientras que La Pampa, dirigida por Sergio Ziliotto, se ubica en el otro extremo, con cero mujeres.

Para la politóloga Esmeralda Siuffi, el caso de Salta responde a “la presencia del pensamiento colonial con malas tradiciones que hacen el caldo de cultivo” para las designaciones en el Ejecutivo de Sáenz. Siguiendo el pensamiento de la escritora, antropóloga y activista feminista argentina Rita Segato, la politóloga salteña afirmó que la provincia está en los últimos puestos por “sus malas tradiciones” que tienen que ver con relegar a las mujeres al ámbito privado y “no promover las condiciones de igualdad”.

Sostuvo que el "patriarcado profundo" que se vive en la provincia es reafirmado en distintas oportunidades y eso no deja exento al gobierno de Sáenz, no sólo en la distribución de los cargos ministeriales sino en cuestiones que hacen a su poder de decisión. Citó a modo de ejemplo la demora en la designación de la directora en representación del Ejecutivo para el Observatorio de Violencia contra la Mujer de Salta (OVcM). Este órgano, creado en 2014 a través de la ley 7.863, tiene un directorio compuesto por seis directoras elegidas por concurso desde el Senado, la Cámara de Diputados, el Poder Judicial, el Poder Ejecutivo, la Universidad Nacional de Salta y las organizaciones de la sociedad civil.

 

Aspiraciones condicionadas

 

La investigación de Bravi apuntó a que los cargos ministeriales ocupados por las mujeres también se unifican en temáticas. “El primer puesto se lo llevan las carteras de Educación, Cultura, Salud y Ciencia con 32,55%”, señaló. Precisamente, en Salta una de las dos ministras era de Salud.

Luego están las carteras de “Seguridad, Justicia y Derechos Humanos con 19,35%". Y en tercer lugar “lo ocupan también áreas de tienen que ver con cuidados y con la misma mujer, Desarrollo Social, Mujeres y Género se llevan el 16,27%”. La ministra que queda en Salta, Figueroa, está en Desarrollo Social.

Siuffi dijo que estos direccionamientos tienen que ver “con la socialización” de la mujer. Esto va desde “como nos preparan para asumir con gusto las tareas del cuidado” para después traducirlas al ámbito público. Si no se ocupan los cargos de Educación, Desarrollo Social o Salud, se ocupan los espacios referidos a secretarías o direcciones de la Mujer, destacó. “Nuestras aspiraciones están condicionadas por lo que nos dijeron que estaba bien”, expresó.

 

Tres conceptos sobre el motivo

 

Siuffi destacó tres conceptos sobre los motivos por los que las mujeres ocupan pocos cargos ministeriales y por qué, cuando llegan a ministerios, van a cargos vinculados a las tareas del cuidado. La politóloga habló de puntos de partida; techo de cristal y doble cara. Sobre el primer concepto, explicó que mujeres y hombres no parten del mismo lugar para cualquier trabajo. Las situaciones son múltiples, pero en este caso resaltó dos, por un lado, el inicio temprano de las jornadas laborales de las mujeres debido a las tareas del cuidado y, por el otro, al acceso a la educación, sea en el sistema educativo obligatorio o en el nivel superior. En el caso de las mujeres "tiene que ver con las horas destinadas que tenemos para la formación y que se dan después de resolver esas tareas domésticas”.

En cuanto al techo de cristal, dijo: “Se nos señala también que si tenemos una carrera en el ámbito público, le restás tiempo a lo privado”, dando a entender que si se intenta escalar en los rangos automáticamente se suele afirmar que se deja de lado la atención de los hijos o de la pareja, lo que termina generando culpa en las mujeres. En el caso de ocupar cargos de mayor jerarquía está la constante imposición de tener que demostrar las capacidades para el puesto, sino “se te puso en el cargo por algo”. Esto lleva a que para evitar ese tipo de asociaciones las mujeres tiendan a “tener que masculinizarse y adquirir practicas hegemónicas del patriarcado”.

El concepto de doble cara refiere precisamente a la culpa que siente la mujer internamente por estar en ese lugar y el señalamiento de la sociedad sobre cómo llegó ahí. “Siempre está implícita la acusación de que no se llegó por capacidad sino que se llegó por otra cosa y, por lo tanto, no nos deja con el mismo prestigio", cerró.




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