Dubrovnik, fue la primera ciudad en adoptarla

Los orígenes medievales de la Cuarentena

En el 1377, los gobernantes de la antigua ciudad de Ragusa, que hoy es Dubrovnik (Croacia) decidieron imponer un período de aislamiento para todos los viajeros y tripulaciones que allí desembarcasen y los productos que traían consigo. Es el primer ejemplo históricamente documentado de una ciudad que dispuso oficialmente la cuarentena para frenar el contagio de la Peste Negra.

Grabado de la Ragusa (Dubrovnik) medieval.


A medida que el mundo se enfrenta a la pandemia de coronavirus (COVID-19), una de las medidas claves que las autoridades están utilizando para hacer frente a la crisis son el aislamiento y la cuarentena. A partir de la declaración de la Emergencia Sanitaria en todo el país y la intensificación de las medidas preventivas en la provincia del Chaco, el aislamiento de las personas constituye una de las principales medidas para evitar la circulación viral y que los casos positivos se multipliquen de manera exponencial.   

Los orígenes de la cuarentena se remontan a la Edad Media, y surge como consecuencia del advenimiento de la Peste Negra. Cuando la peste bubónica golpeó a Europa entre los años 1347 y 1351, los médicos medievales no entendieron cómo se propagaba esta enfermedad. En ese entonces, las teorías de sus causas iban desde “los malos aire” hasta el envenenamiento deliberado, y las precarias medidas giraban en torno a mantener las ciudades lo más limpias posibles (lo que para el medioevo era prácticamente una utopía). Los historiadores calculan que la mortífera peste negra diezmo a más de un tercio de la población de Europa.

Después de la fase devastadora de la Peste Negra, la plaga volvería a partes de Europa, golpeando comunidades a veces cada cinco o diez años. Los europeos también estaban aprendiendo más acerca de cómo esta epidemia podría propagarse de un lugar a otro y el peligro que representaban para el resto de la población los infectados. Esto llevó a algunas ciudades a promulgar medidas estrictas contra quienes estaban enfermos. Por ejemplo, cuando la peste azotó a Milán en 1374, las autoridades ordenaron que todas las personas enfermas salieran de la ciudad “y se fueran al campo abierto, viviendo en chozas o en el bosque hasta que (murieran) o se recuperaran".

Sin embargo, la ciudad de Dubrovnik, entonces conocida como Ragusa (que hoy forma parte de Croacia), un puerto de aproximadamente 3000 personas en la costa del Adriático, hizo algo muy diferente cuando la peste comenzó a surgir nuevamente en el año 1377.  Esta antigua colonia veneciana, en las costas de Dalmacia, contaba con un concurrido puerto para el tráfico marítimo mediterráneo, y fueron los primeros en poner en práctica una inteligente idea para tratar de frenar la reproducción de la pandemia. En el 1377, los gobernantes decidieron imponer un período de treinta días de aislamiento para todos los viajeros y tripulaciones que allí desembarcasen y los productos que traían consigo. Es el primer ejemplo históricamente documentado de una ciudad en cuarentena.

En su libro Expelling the Plague (Expulsando la Peste), las historiadoras  Zlata Blazina Tomic y Vesna Blazina revelan que fueron la primera ciudad del mundo en desarrollar e implementar una legislación estableciendo la cuarentena.  

Los registros de la ciudad revelan una reunión que tuvo lugar el 27 de julio de 1377. Aquí los 47 concejales de Durbovnik votaron sobre una serie de propuestas para lidiar con la peste. Treinta y cuatro acordaron una nueva ley que evitaría que "aquellos que vienen de áreas infestadas de plagas no ingresen a Dubrovnik o su distrito a menos que previamente pasen un mes en el islote de Mrkan o en la ciudad de Catvat, con fines de desinfección". "

Con la ley vigente, se agregó otra, acordada por 44 concejales:

Los residentes de Dubrovnik tienen estrictamente prohibido visitar a aquellos que llegan de áreas infestadas de plagas y que serán confinados en el islote Mrkan o Cavtat. Aquellos que se atrevan a llevar comida o cualquier otra necesidad a los internos, sin el permiso de los funcionarios designados para esa función, deberán permanecer aislados durante un mes.

Tomic y Blazina explican que Dubrovnik era una ciudad que dependía del comercio, especialmente para recibir alimentos, por lo que aislarse del mundo no era una opción. Al ubicar a los sospechosos de ser portadores de la peste en áreas cercanas: Catvat era un pequeño pueblo al sur de Dubrovnik, mientras que Mrkan era una isla deshabitada cercana, las autoridades esperaban que pudieran limitar la infección mientras solo frenaban el comercio vital.

Tomic y Blazina también notan la importancia de la idea de la cuarentena, escribiendo:

... para llegar al aislamiento preventivo, era necesario un gran salto de conocimiento en la prevención de la peste: la noción de incubación y quizás también el concepto de portadores saludables de enfermedades tenía que ser aceptados.

Para ayudar a hacer cumplir las nuevas regulaciones, la ciudad de Dubrovnik contrató a un conocido médico italiano y dos cirujanos. Esto llevaría a otra innovación llevada a cabo por la ciudad en 1390: el establecimiento de una Oficina de Salud permanente. Al principio llamados Oficiales contra los que llegan de áreas infectadas por la peste, serían responsables de cumplir con las regulaciones de la ciudad e incluso de castigar a los delincuentes; incluso podrían cumplir sentencias como azotar, marcar y cortar una oreja. En su libro, Tomic y Blazina detallan cómo creció esta oficina en los siglos XV y XVI, y cómo Dubrovnik continuó sus esfuerzos para evitar que la peste cause una mayor devastación.

El ejemplo de Ragusa (Dubrovnik) fue pionero en la forma de abordar una crisis sanitaria con los limitadísimos medios de la época, y en las décadas posteriores otras ciudades como Venecia, Marsella, Pisa o Génova redactaron leyes similares.

Ilustración de la Peste en la Biblia de Toggenburg.

Quaranta

El término cuarentena significa un período de cuarenta días, pero las ciudades implementaron varios períodos de tiempo durante los cuales una persona podría estar aislada, que oscila entre ocho y 80 días.

En los otros rincones europeos que se apropiaron de estos patrones sanitarios, el periodo de aislamiento aumentó de 30 a 40 días: del trentino se pasó al quarantino, un término derivado de la palabra italiana quaranta, que significa "cuarenta". No obstante, los motivos de este incremento resultan desconocidos, si bien los investigadores defienden diversas teorías.

Algunos sugieren que la modificación estuvo provocada porque un mes se reveló insuficiente para contrarrestrar la propagación de la enfermedad. Otros autores han mencionado creencias religiosas, como su relación con la Cuaresma cristiana —el tiempo litúrgico destinado a la preparación espiritual de la Pascua—, la duración del diluvio universal, la estancia de Jesucristo en el desierto de Judea o la de Moisés en el monte Sinaí. Todos estos eventos simbólicos duran —o supuestamente duraron— 40 días. Otra idea más racional es la que sigue la evolución de la peste negra, la pandemia más mortal de la historia de la humanidad: desde que un sujeto la contraía hasta su muerte, el tiempo que pasaba se situaba en torno a los 37 días. Lo principales síntomas que provocaba la bacteria Yersinia pestis eran las ampollas o bubas hemorrágicas en la piel y una fuerte tos acompañada de sangre.

Así Jane Stevens Crawshaw explica: “La idea básica era que la separación de los enfermos (y eventualmente los sospechosos de haber contraído la peste) era esencial para prevenir la propagación de la enfermedad. Se impusieron medidas de cuarentena a los habitantes cuando las ciudades se infectaron, así como a los viajeros y comerciantes entrantes; llegarían a abarcar no solo a las personas, sino también su ropa, sus posesiones y sus hogares. La cuarentena podía llevarse a cabo en el ámbito doméstico, pero a menudo se reservaban edificios separados o se construían especialmente para servir a las comunidades como hospitales de peste y para facilitar la atención de los pacientes mientras permanecían aislados”.

La práctica de los hospitales de cuarentena y peste se extendió gradualmente al resto de Europa durante los siglos XV y XVI; era un concepto que apelaba a la mentalidad cívica y al espíritu de caridad de las comunidades medievales. Estas medidas ofrecían alguna medida de protección contra la peste mientras ayudaban a los infectados. La cuarentena ha perdurado como práctica de salud pública durante siglos desde entonces, e incluso se usa en las batallas actuales contra las pandemias.

 

Fuentes: Zlata Blazina Tomic y Vesna Blazina: "Expelling the Plague: The Health Office and the Implementation of Quarantine in Dubrovnik, 1377-1533". Publicado por McGill-Queen's University Press en 2015.

Jane Stevens Crawshaw, "The Renaissance Invention of Quarantine". Artículo que aparece en "The Fifteenth Century XII: Society in an Age of Plague” editado por Linda Clark y Carole Rawcliffe, y publicado en 2013.

Vista actual de la ciudad de Dubrovnik (Croacia).