Estudiaron en Italia para formar su emprendimiento

Lutieres en la Bienal que fabrican instrumentos de cuerda de la forma más clásica y artesanal

El artesano recordó el pedido más raro que le encargaron y además que su showroom linda con el Teatro Colón, lo que genera un efecto en los instrumentos del local.

Gervasio en su stand en la Bienal.


(Por Giovanni Catalano). El lutier Gervasio Barreiro participó de la Bienal Internacional de Escultura 2022 de Resistencia con su emprendimiento “Liutería Italiana Buenos Ayres”, acompañado de Matías Crom y Rafael Ramacciotti. Su local se ubica en la localidad de La Lucila en provincia de Buenos Aires, además de contar con un showroom pegado al Teatro Colón de CABA.

En diálogo con la Agencia FOCO, Gervasio comentó que en 2001 partió a Cremona, Italia, para estudiar lutería en el Istituto di Istruzione Superiore Antonio Stradivari (Instituto de Educación Superior Antonio Stradivari): “Hice la carrera durante cinco años y volví a la Argentina como lutier”.

En el instituto aprendió a fabricar, reparar y restaurar instrumentos musicales de cuerda, sobre todo de la familia del violín: violín, viola, violonchelo y contrabajo. “Hice guitarras como hobby, hice una para mí y un charango para mi hermana. Trabajo por encargo, entonces he hecho instrumentos para músicos de la orquesta nacional como independientes”, sostuvo.

El lutier de 42 años en sus décadas de trayectoria cosechó distintas anécdotas y experiencias. Entre ellas comenta el instrumento más raro que le pidieron: “Me encargaron un violín noruego, un instrumento muy poco común”. 

“Es como un violín pero de ocho cuerdas, donde cuatro se tocan y cuatro pasan por debajo del diapasón y vibran por simpatía, como una especie de reverberación. Además por ser noruego tenía una estilización vikinga, con la cabeza de un dragón y un decorado especial”, contó.

El proceso de fabricación

Un trabajo artesano el que realiza Gervasio.

Ahora bien, en lo que respecta a la fabricación de los instrumentos, Gervasio detalló el paso a paso: “Tengo un molde, hay varias formas de construir, pero yo hago la que aprendí en Italia, la forma tradicional cremonés, que nace de un molde matriz, allí pego unos tacos que luego van tallados para darle forma a las puntas. Una vez tallados, una chapa de madera de arce se corta a medida y se dobla con calor y humedad. Luego, se encolan los tacos. Una vez que está toda la silueta encolada, retiro el molde y pego. Con las fajas dibujo sobre las tapas la silueta exacta para que todo coincida”. 

De esta manera, “cada instrumento es personalizado. Se hacen de a uno. no en serie”

Todo el día con instrumentos, pero toca poco

Gervasio junto a Matías Crom en la Bienal.

Gervasio asegura que está “todo el día rodeado de instrumentos”. Sin embargo, “toco poco. Toco guitarra y viola, me encantaría tener más tiempo para hacer mi música pero por ahora no lo tengo”.

 

Efectos de los ensayos en vivo

Los instrumentos que utiliza para tallar la madera.

Como su showroom queda pegado al Teatro Colón en CABA, “escuchamos ensayos en vivo casi todos los días. Son momentos muy especiales. Si bien no estamos tocando nosotros, con las vibraciones, la madera de los instrumentos empiezan a sonar y es algo muy gratificante”.

Finalmente, aseguró que trabaja con “un material especial, mi preferido, la madera, que trae beneficios para el espíritu. Le agrego mi mano, porque me gusta hacerlo de la forma antigua, hasta preparo mis propios barnices. Pongo energía, amor y es algo que me apasiona. Me siento muy orgulloso de mi trabajo una vez que lo termino”, agregó.

Tras las consultas, varios músicos vieron a Gervasio y le recordaron que fue él quien les arregló su instrumento: “Cuando me pasa eso es una caricia al alma”.

Crédito de fotos: Pablo Pintos.

Matías Crom con un laúd fabricado por ellos.