Moisés “Turco” Zain, empresario artístico y de boxeo


Por Roli Pérez Beveraggi

Nació en Tucumán el 28 de enero de 1921. Muy jovencito se instaló en Machagai para recalar definitivamente en Resistencia en 1938. Llegó de la mano del entonces presidente del Club Sarmiento, Donato Gerardi para trabajar en la Agencia Ford, donde el dirigente era gerente. Frente a la Agencia Ford, sobre la avenida 25 de Mayo estaba el Hindú Club, donde hoy está la Casa de Gobierno. La entidad verde le otorgó permiso al Chaco Boxing Club, entidad pionera, para que organizara sus festivales boxísticos. Con sólo 20 años, se largó a la aventura de organizar peleas.

Moisés Zaín decía en una nota del diario El Territorio de 1952, que ‘‘el Chaco Boxing Club luchó, organizo y envió a Buenos Aires equipos que participaron en los campeonatos argentinos novicios y veteranos”. Una de las peleas más espectaculares y formidables es la que enfrentó a Tátalo Domínguez con Piceda en un estadio abarrotado. Ahí ya el Boxing nos quedó chico y debimos buscar otros horizontes. Alquiló el local de los hermanos Huerta y más tarde compró a los hermanos Camors la pista El Tala en avenida Sarmiento al 500, donde recalaron los grandes púgiles nacionales, y aconsejado por Abelardo Camors comenzó a organizar bailes y se convirtió en un empresario artístico.

Por allí pasaron las grandes típicas a nivel nacional como Juan D‘Arienzo, Aníbal Troilo, Alfredo de Angelis y tantos otros más. El Tala para ese entonces quedó chico y junto con Héctor Orcola conformaron la catedral del Boxeo, el Gran Splendid, un escenario ya desaparecido, ubicado en la esquina de José María Paz y Ameghino. Allí se presentó el “Mono” José María Gatica, por allí pasó Cirilo Gil, que estuvo en Resistencia durante casi seis meses, siendo un Campeón Olímpico (según los grandes comentaristas de boxeo, fue el boxeador más fino y técnico que tuvo el país) que protagonizó excelentes espectáculos. Caracterizado promotor de boxeo, un morocho simpático, que si usted lo dejaba hablar era capaz de hacerle creer que Resistencia era la mejor ciudad del mundo. La verdad es que marcó toda una etapa en el Splendid, cuando se trasladó el boxeo al Favorito en avenida 25 de Mayo, al lado de la Escuela Zorrilla (famoso por que en un accidente en una oportunidad entró un tractor al local). Memorable fue la pelea entre Merentino y Domingo D‘elia, el padre de “Cacho” (que también fue un excelente boxeador dotado de notables atributos técnicos). Ganó Merentino. Con el correr de los años, D‘Elia explicó lo que sucedió en aquella oportunidad: “Resulta que amanecí mal, tenía una tremenda colitis. Moisés Zain me suministró carbones y me dijo que la pelea no podía suspenderse. Accedí a subir al ring”.

En las primeras vueltas lo hizo pasar de largo varias veces a Merentino, que ya estaba mostrando el rojo de las cuerdas en su cuerpo, porque con marcada vehemencia trataba de llevárselo por delante y D‘Elia lo eludía y lo hacía pasar de largo. Cuando el público estaba saboreando el triunfo de “Mingo”, que tenía muchos adeptos en nuestro medio, repentinamente se lo vio caer, y cuando el árbitro iba a comenzar con el conteo de práctica, se levantó y salió corriendo hacia el vestuario. Se armó un gran lío y se gritaba, “tongo, tongo”. “Mingo” contó después: “Merentino no me hizo nada, pero yo tenía imperiosa necesidad de ir al baño y así tuve que dar por finalizada mi actuación en forma imprevista”. También en Resistencia se presentó Alfredo Prada (el gran rival de Gatica).

Y no podemos dejar de recordar la presencia en una exhibición de Archi Moore, el legendario púgil norteamericano de color, que llegó a evidencia una de las trayectorias más notables del mundo. Asimismo en un festival realizado en el anfiteatro Todaro, se rindió homenaje a Luis Ángel Firpo (el toro salvaje de las pampas), otra figura legendaria del Boxeo argentino. Las nuevas generaciones del deporte no lo conocieron. Los que peinan canas seguramente rememorarán con estas líneas a un personaje de Resistencia y el Chaco, que con su andar cansino, con su palabras muchas veces enredadas con sus ancestros árabes, no se cansaba de hablar de boxeo. Era una verdadera enciclopedia. Cuando el boxeo fue grande e importante en el Chaco, pasó por las manos del “Turco” Moisés Zain.