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Por : Manuel Suárez

Del mensú al algoritmo: ¿Tu jefe ahora vive en una app?

¿Alguna vez te has preguntado cómo la tecnología moderna puede perpetuar antiguas formas de explotación laboral? En esta era digital, un fenómeno preocupante ha surgido con el auge de las plataformas de entrega, donde los avances tecnológicos parecen haber dado un nuevo rostro a viejas prácticas abusivas.

Del yerbatal a la aplicación: un ciclo de deuda perpetua

En los albores del siglo XX, en el nordeste argentino, los trabajadores de los yerbatales quedaban atrapados en un ciclo de deuda a través del sistema de proveedurías. El patrón adelantaba bienes y luego descontaba el costo de estos del salario de los trabajadores, quienes estaban obligados a comprar exclusivamente en el almacén del patrón. Este mecanismo, descrito crudamente por Horacio Quiroga en su cuento “Los Mensú”, mostraba cómo los peones eran esencialmente esclavos de sus deudas.

Un siglo más tarde, el escenario ha cambiado pero el mecanismo es dolorosamente similar. Plataformas como Rappi y PedidosYa, aprovechando la tecnología, han transformado este antiguo sistema de explotación en algo mucho más sofisticado y digital:

– Ofrecen préstamos directamente a través de las aplicaciones utilizadas por los repartidores.
– Calculan la elegibilidad para créditos basados en horas trabajadas, pedidos aceptados y calificaciones.
– Los préstamos están diseñados para cubrir gastos operativos como reparaciones de vehículos o compra de equipos necesarios para el trabajo.

Trabajadores en campos de yerba mate del siglo XX, imagen histórica del nordeste argentino
El sistema de deuda de los yerbatales del siglo XX anticipó la explotación digital actual.

La trampa del algoritmo moderno

El nuevo patrón no es una persona, sino un algoritmo. Este sistema digital no solo monitorea y controla la cantidad de trabajo realizado, sino que también manipula las condiciones financieras de los trabajadores a través de préstamos con intereses exorbitantes. Los datos revelan un aumento alarmante en el endeudamiento de los repartidores:

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– Entre 2023 y 2025, el número de repartidores que aceptaron créditos creció exponencialmente.
– Las tasas de interés pueden alcanzar hasta el 700% anual.
– La deuda promedio asciende a cifras que rondan los 900.000 pesos.

Los repartidores no toman estos préstamos para lujos, sino simplemente para seguir trabajando, creando un ciclo vicioso de trabajo y deuda.

Teléfono móvil mostrando aplicación de crédito y datos financieros de endeudamiento
Las apps de entrega ofrecen préstamos con tasas de interés que alcanzan el 700% anual.

Un diseño empresarial para maximizar la producción

El sistema está diseñado para mantener a los trabajadores conectados y laborando el máximo tiempo posible. El algoritmo premia a aquellos que:

– Permanecen conectados durante más tiempo.
– Aceptan más pedidos.
– Trabajan en horarios de alta demanda.

Este diseño no solo asegura una mayor producción, sino que también profundiza la dependencia del trabajador hacia la plataforma, dificultando la posibilidad de desvincularse sin enfrentar graves consecuencias financieras.

La nueva cara de una antigua explotación

Lo que en tiempos de Quiroga eran cadenas físicas y deudas perpetuas en el yerbatal, hoy se han transformado en cadenas digitales y financieras a través de aplicaciones móviles. A pesar de las promesas de libertad y autonomía de la “economía colaborativa”, los repartidores se encuentran atrapados en un sistema que dicta unilateralmente desde precios hasta ritmos de trabajo, y ahora, hasta su solvencia financiera.

Este moderno sistema de servidumbre por deudas demuestra que, aunque las herramientas del capitalismo han cambiado, su esencia explotadora permanece intacta. Más de un siglo después de los relatos de Quiroga, los trabajadores siguen luchando contra formas renovadas de opresión, evidenciando que la tecnología, sin un marco ético y regulaciones justas, puede simplemente servir para perpetuar y modernizar la explotación.

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