¿Hasta qué punto la deuda se volvió la forma de poner comida en la mesa en los barrios populares? Los números son contundentes: familias que toman préstamos solo para llegar a fin de mes y terminan atrapadas en un ciclo de refinanciaciones y atrasos. Este informe revela quiénes están endeudándose, por qué y qué pagan con ese dinero.
Un relevamiento pensado para visibilizar una emergencia
El Centro para la Integración Socio Urbana (CISUR) presentó el informe titulado Endeudarse para comer, que busca llenar un vacío informativo sobre las deudas en barrios populares. La investigación surgió porque, según la organización, las consultas con referentes comunitarios mostraban un problema recurrente pero poco documentado: la deuda como herramienta para sostener la vida cotidiana.
La directora ejecutiva de CISUR, Fernanda García Monticelli, explicó que diseñaron la encuesta por falta de datos oficiales y para aportar información al debate público: querían que la realidad de esos barrios estuviera disponible para quienes legislan y diseñan políticas.
Quiénes participaron y dónde se hizo el estudio
El trabajo encuestó a 428 hogares distribuidos en 119 barrios populares registrados en el Registro Nacional de Barrios Populares (RENABAP). La cobertura geográfica abarcó 15 provincias, entre las cuales se encuentran:
– Buenos Aires
– Chaco
– Chubut
– Ciudad de Buenos Aires
– Córdoba
– Corrientes
– Entre Ríos
– Mendoza
– Misiones
– Neuquén
– Río Negro
– San Juan
– Santa Fe
– Santiago del Estero
– Tucumán

Principales hallazgos numéricos
Más de tres cuartas partes de los hogares relevados (78%) declararon tener algún tipo de deuda. Dentro de ese grupo, el 30% está en mora (con más de 90 días de atraso) y otro 22% reconoce atrasos que no alcanzan la mora. La deuda promedio por hogar alcanzó los 2,3 millones de pesos, una cifra que resulta difícil de afrontar frente a ingresos modestos y la necesidad de priorizar gastos básicos.
Ingresos y condiciones laborales
Los datos sobre trabajo e ingresos muestran una precariedad pronunciada. El principal aporte económico de cada hogar tiene, en promedio, 1,4 empleos y dedica alrededor de 9,1 horas diarias a actividades remuneradas. El ingreso familiar promedio mensual se ubicó en 1,1 millones de pesos, por debajo del valor de referencia de la canasta familiar, lo que limita la capacidad para cubrir necesidades esenciales.
Inseguridad alimentaria y estrategias de subsistencia
La inseguridad alimentaria es una realidad extendida: el 83% de los hogares presenta al menos una de estas dos situaciones:
– Reducción de alguna comida diaria en el último año: 71%
– Presencia de al menos un integrante que asiste a un comedor o recibe viandas: 60%
Estas prácticas muestran que muchas familias utilizan distintos recursos comunitarios o recortan su consumo para intentar llegar a fin de mes.

¿Para qué se toma deuda? Fuentes y destinos del endeudamiento
Gran parte de los préstamos se destinan a cubrir gastos corrientes. Según el informe, el 66% de las deudas sirve para atender necesidades del día a día, como alimentación, servicios, salud, indumentaria, educación, transporte y alquiler.
Las principales fuentes de crédito entre los hogares encuestados fueron:
– Préstamos por aplicaciones o fintech: 46%
– Prestamistas particulares o del barrio: 36%
– Compras a crédito (fiado) en comercios del barrio: 33%
– Préstamos bancarios: 33%
– Préstamos de familiares o conocidos: 30%
Impacto en el presupuesto familiar
Pagar deudas compite directamente con pautas básicas de gasto. Cuando se consultó qué rubros tuvieron que reducir para atender obligaciones, las respuestas más frecuentes fueron:
– Alimentación: 51%
– Indumentaria: 37%
– Recreación: 36%
Además, el 87% de los encuestados afirmó que las deudas afectan su vida cotidiana en un grado alto —respuestas calificadas como “bastante”, “mucho” o “muchísimo”.
La mora y el círculo vicioso del refinanciamiento
El patrón que describen las propias familias es preocupante: ante la imposibilidad de pagar la totalidad de la deuda, cancelan una parte y terminan refinanciando o tomando nuevos préstamos. Ese mecanismo alimenta una “bola de nieve” de obligaciones crecientes que resulta difícil de detener.
Comparación con la situación nacional en empleo
El mercado laboral marca una diferencia clara entre los barrios populares y la media del país. Solo el 15% de los principales aportantes en estos hogares tenía empleo formal, frente a una tasa nacional de 54,9%. Además, mientras en el promedio nacional predomina la jornada estándar (35 a 45 horas semanales), en los barrios populares el 56% de los aportantes está sobreocupado, trabajando más de 45 horas semanales.
Llegó al Congreso: por qué importan estos datos
Aunque desde el gobierno se ha planteado que el endeudamiento de los hogares es un asunto entre privados, los autores del informe consideraron necesario llevar evidencia al ámbito parlamentario. CISUR buscó que los datos estén disponibles para el debate legislativo y para que las decisiones públicas tomen en cuenta la realidad de los barrios populares.
García Monticelli remarcó que la recopilación de esta información respondía a la urgencia de mostrar cómo las deudas afectan la vida diaria y condicionan la capacidad de las familias para sostenerse.
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Esteban Navarro es un corresponsal internacional apasionado por la geopolítica y las relaciones globales. Ofrece reportajes de campo y análisis sintéticos de crisis y alianzas mundiales. Su enfoque claro ilumina cómo los temas internacionales impactan tu vida cotidiana.