¿Te sorprende que la cuenta del gas, la luz y el agua estén marcando la pauta de la inflación? Lo que parecía un ajuste técnico terminó empujando los precios y dejando a los salarios detrás: el efecto ya se siente en los bolsillos y en el transporte público.
En este texto se repasan las medidas legales, los números que no cierran con el bolsillo promedio y cómo el cambio en las reglas de cálculo de los índices puede ocultar una realidad más dura.
Servicios públicos: el motor oculto del alza de precios
La inflación de septiembre fue reportada por el Indec en 1,9%, pero detrás de ese número aparece con fuerza la división Vivienda, Agua, Electricidad, Gas y Otros Combustibles, que aumentó 3,1% en el mes. En lo que va de los últimos 12 meses, ese rubro acumula un incremento de 49,1%, muy por encima del promedio general interanual del 33,4%.
Un dato útil para entender el impacto: por cada punto que sube el Índice de Precios al Consumidor (IPC), las tarifas de servicios públicos crecen, en promedio, 1,5 puntos. Eso ayuda a explicar por qué los aumentos tarifarios empujan la inflación general hacia arriba.
Decisiones políticas y cronología normativa
Qué medidas se aplicaron
El Ejecutivo declaró la emergencia en el sector energético mediante el decreto 55/23, y más tarde dictó el DNU ómnibus 70/23 que fijó la emergencia tarifaria. Aunque el Senado rechazó ese DNU, la Cámara de Diputados no logró darle la vuelta de manera definitiva, por lo que la norma continúa vigente.
Consecuencias prácticas
Con ese marco legal, el gobierno siguió aplicando aumentos de tarifas que, en muchos casos, superaron la variación de precios. El resultado fue una transferencia de cargas desde el Estado a los usuarios, incluyendo tanto los costos operativos como márgenes vinculados a la cadena de generación, transporte y distribución.
Subas recientes: cuánto crecieron luz, agua y gas
Según cálculos del Instituto Argentina Grande, entre mayo de 2025 y julio de 2026 las variaciones fueron las siguientes:
– Electricidad: +85,8%
– Agua: +54,1%
– Gas: +51,1%
En ese mismo lapso, el salario del sector privado registrado se incrementó apenas 37,1%. El IAG sintetiza la situación: las tarifas suben por encima de la inflación mientras los salarios pierden terreno. También señala que en 2025 algunos aumentos se postergaron por ser año electoral.

¿Están las estadísticas oficiales mostrando la fotografía completa?
El peso real del ajuste podría ser aún mayor debido a que la canasta que usa el Indec para medir precios está desactualizada. En lugar de adoptar la composición de consumo reflejada en la Encuesta Nacional de Gasto de Hogares 2017-18, el organismo mantiene una canasta basada en 2004-2005.
El economista Martín Rozada calculó que con la canasta actualizada la inflación de septiembre habría sido 2,0% (frente al 1,9% oficial). Además, la distribución por rubros cambia: Vivienda y Transporte tendrían mayor participación en la suba con 24,9% y 11% respectivamente, versus 17,5% y 9,2% en la medición oficial. Con ese criterio actualizado, la inflación interanual sería 34,2%, ocho décimas superior al 33,4% reportado.
Servicios esenciales: demanda rígida y transporte que se retrae
El consumo de agua potable, electricidad y gas es típicamente inelástico: la gente no deja de usar estos servicios aunque aumenten sus precios, por lo que los ingresos adicionales se trasladan directamente a la suba del IPC.
En contraste, el transporte público mostró respuestas más sensibles a los precios. Bajo la administración actual se registraron aumentos de tarifas muy fuertes en el área metropolitana:
– Pasajes de tren: multiplicados por 28
– Subte: multiplicado por 20
– Colectivos en el AMBA: multiplicados por 14
Esa escalada se reflejó en una caída de la demanda: entre enero y julio de este año la cantidad de pasajeros se redujo entre 19% y 21% respecto al mismo período de 2023, según distintas fuentes. Una cámara del transporte, AAETA, informó que los días hábiles de octubre pasaron de un promedio de 9.237.000 pasajeros por día el año pasado a 8.022.000 este año.

El costo de subsistir en el AMBA: la canasta de servicios
La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, a través del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), elabora mensualmente una canasta de servicios para el AMBA. Su estimación para septiembre señala que un hogar promedio, sin subsidios, necesita 268.405 pesos para cubrir energía, transporte y agua del hogar —una cifra que representa un aumento interanual del 55%.
El informe del IIEP desglosa las contribuciones a ese incremento interanual:
– Transporte: 30 puntos porcentuales de los 55 totales
– Agua: 7 puntos porcentuales
– Gas: 8 puntos porcentuales
– Electricidad: 9 puntos porcentuales
Con estos números, queda claro que el transporte es el principal componente que explica la suba de la canasta de servicios, aunque el resto de los rubros también aportan de manera significativa.
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Esteban Navarro es un corresponsal internacional apasionado por la geopolítica y las relaciones globales. Ofrece reportajes de campo y análisis sintéticos de crisis y alianzas mundiales. Su enfoque claro ilumina cómo los temas internacionales impactan tu vida cotidiana.