¡Increíble pero real: una fábrica automotriz se transformó en un campo de tortura con la anuencia de sus propios directivos! Medio siglo después, los sobrevivientes buscan que ese lugar deje de pertenecer al olvido y se convierta en memoria para las nuevas generaciones.
La historia reúne trabajo, represión, complicidad empresarial y una lucha legislativa para recuperar un espacio que fue escenario de crímenes de lesa humanidad.
De la línea de pintura al cautiverio: el caso de un delegado
Carlos Propato llegó a la planta de Ford en los años setenta y, con el tiempo, fue elegido delegado por sus compañeros del sector de pintura. Allí, recuerda, los trabajadores consiguieron mejoras como mascarillas para protegerse al pintar y una ampliación del descanso para el almuerzo. También se habilitó un área de esparcimiento con quinchos donde se reunían después de jugar al fútbol.
Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, la convivencia cambió de forma abrupta: la planta se militarizó y grupos de civiles y patotas comenzaron a operar con total libertad dentro del predio. Según Propato, la empresa colaboró activamente con los represores, proveyendo vehículos para el traslado de las víctimas y señalando a los delegados que debían ser detenidos.

Secuestros masivos y torturas en el quincho
Detenciones a la vista de todos
Entre el 24 de marzo y el 20 de abril de 1976, alrededor de 24 delegados fueron detenidos, en muchos casos frente a otros trabajadores. Los capturados fueron llevados al quincho de la planta en Pacheco, un espacio que hasta entonces había sido utilizado para reuniones y esparcimiento, y se convirtió en un centro clandestino de detención.
Relato del cautiverio
Propato cuenta que lo llamaron al capataz y, al llegar, se encontró con efectivos militares. Cuando adujo que iría a cambiarse y a buscar su documentación, le respondieron que no la necesitaría. Fue secuestrado, torturado y golpeado en el quincho, y luego trasladado en camionetas de la empresa a dependencias policiales donde continuaron los vejámenes. Pasó por cárceles como Devoto, Azul y Sierra Chica, donde sufrió graves lesiones: perdió buena parte de la visión en un ojo y se fracturó una vértebra. Fue liberado en 1977, aunque permaneció a disposición del Poder Ejecutivo Nacional.
Una iniciativa para convertir el lugar en memoria
A cinco décadas de esos acontecimientos, se presentó en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires un proyecto para expropiar la parcela del predio de Ford donde funcionó el quincho y destinarla a un sitio de memoria. La propuesta busca que el terreno quede a disposición de las víctimas y de los organismos de derechos humanos como forma de reparación simbólica por los crímenes cometidos en la empresa.
El impulso legislativo fue encabezado por el diputado provincial Christian Castillo, del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT). Castillo informó que el proyecto obtuvo un pronunciamiento favorable en la Comisión de Tierras y que intentaron tratarlo sobre tablas en la Cámara de Diputados, aunque no lograron reunir los dos tercios necesarios. Ya en 2015 hubo una iniciativa similar que consiguió media sanción, pero el trámite se congeló en el Senado provincial; ahora se reactivó la búsqueda de su aprobación.

Proceso judicial contra la complicidad empresarial
En 2017 y 2018 se llevó a cabo un juicio oral en los Tribunales Federales de San Martín que investigó los crímenes cometidos en relación con la planta de Ford en Pacheco. Tras un año de audiencias, en diciembre de 2018 el Tribunal Oral Federal Número 1 de San Martín condenó a varios involucrados por los secuestros y torturas ocurridos en la fábrica.
Entre los condenados se encuentran el jerarca militar Santiago Omar Riveros y exdirectivos de la empresa, como Pedro Müller y Héctor Sibila. Otro imputado, identificado como Galarraga, falleció antes del inicio del proceso oral. Durante ese juicio, víctimas como Carlos Propato declararon y aportaron su testimonio para reconstruir la responsabilidad compartida entre las fuerzas represivas y la administración de la multinacional.
Cifras y hitos para recordar
– Fecha del golpe de Estado: 24 de marzo de 1976.
– Periodo de detenciones masivas en Ford: entre el 24 de marzo y el 20 de abril de 1976.
– Número aproximado de delegados secuestrados: 24.
– Vehículos usados para el traslado: camionetas F-100 provistas por la empresa.
– Centros de detención a los que fueron trasladados algunos trabajadores: comisarías, Devoto, Azul y Sierra Chica.
– Lesiones sufridas por testigos: pérdida parcial de visión en un ojo y rotura de una vértebra (caso de Propato).
– Fecha del juicio oral por los hechos en la planta: audiencias en 2017–2018; sentencia en diciembre de 2018.
– Personas condenadas en ese juicio: Santiago Omar Riveros, Pedro Müller y Héctor Sibila (otro imputado falleció antes del proceso).
Voceros, memoria y reivindicación
Carlos Propato, ya en avanzada edad, volvió a relatar públicamente su experiencia ante la Comisión de Tierras de la Legislatura bonaerense para respaldar la iniciativa de expropiación y creación del sitio de memoria. Para él, recuperar ese espacio significa mantener viva la historia de la lucha obrera y contarle a las nuevas generaciones lo que ocurrió cuando quienes representaban a sus compañeros fueron perseguidos y torturados por defender derechos laborales.
El expediente busca que ese fragmento del predio sobre la colectora Panamericana en Pacheco pase a quedar bajo la tutela de las víctimas y los organismos de derechos humanos, transformando un pasado de violencia en un lugar de recuerdo y enseñanza.
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Esteban Navarro es un corresponsal internacional apasionado por la geopolítica y las relaciones globales. Ofrece reportajes de campo y análisis sintéticos de crisis y alianzas mundiales. Su enfoque claro ilumina cómo los temas internacionales impactan tu vida cotidiana.