¿Sabías que incluso después de recibir una condena por crímenes de lesa humanidad, algunos pueden seguir jugando con el sistema? Horacio Ferrari, conocido por su alias “Pantera” durante la última dictadura militar en Argentina, parece estar haciendo justo eso desde la comodidad de su hogar en Olivos, donde cumple prisión perpetua. Tras décadas evitando a la justicia y finalmente siendo condenado, ahora está bajo sospecha de manipular sus salidas médicas. ¿Pero cómo es esto posible? Descúbrelo en el siguiente desglose.
Manipulaciones y sospechas
Patricia Walsh y Carlos Lordkipanidse, al frente de la querella de familiares y sobrevivientes del centro clandestino de la ESMA, han puesto en duda las actividades de Ferrari fuera de su arresto domiciliario. Tras años de evasión y estrategias legales, parece que Ferrari no ha abandonado sus viejos trucos. Desde 2023, ha solicitado permiso para visitar al cardiólogo casi cada dos meses, obteniendo siempre la aprobación del juez Enrique Méndez Signori. Sin embargo, la realidad detrás de sus citas médicas es alarmante:
– De diez permisos concedidos, solo dos visitas están registradas en el Hospital Naval.
– Los comprobantes presentados para las otras ocho citas no coinciden con los registros hospitalarios, lo que sugiere que son falsos.
Este descubrimiento llevó a los abogados Adrián Krmpotic y Ariel Noli a exigir la revocación de la prisión domiciliaria de Ferrari y su traslado a un establecimiento penitenciario. Además, han solicitado una investigación por falsificación de documento público y fraude procesal.
El largo camino hacia la condena
Ferrari fue un miembro activo de la patota de la ESMA entre 1977 y 1978, pero no fue hasta 2013 que enfrentó cargos judiciales. A pesar de sus intentos por desvincularse del lugar, los sobrevivientes lo identificaron como parte activa del terror. El proceso fue largo y tortuoso:
– En el juicio ESMA IV, ocho represores fueron condenados en 2021, pero Ferrari logró retrasar su sentencia recusando jueces y obteniendo un nuevo juicio.
– Finalmente, en 2024, fue condenado por su participación en los crímenes contra más de 200 personas.
La documentación del buque ARA Rosales fue clave para desmentir su coartada de haber estado destinado allí y no en la ESMA como afirmaba. Además, una condecoración por su “heroico valor en combate” durante la dictadura desacreditó aún más sus afirmaciones.
Un sistema judicial lento
A pesar de las pruebas y las exigencias de la querella, el sistema judicial ha mostrado una lentitud preocupante. Un mes después de realizada la solicitud de revisión de la prisión domiciliaria de Ferrari, el juez Méndez Signori aún no había tomado una decisión, ni había consultado al Ministerio Público Fiscal. Además, no se atendió la solicitud de verificar los datos de geolocalización de la tobillera electrónica de Ferrari, lo que podría haber proporcionado pruebas claras de sus movimientos.
Este caso no solo resalta las maniobras de un represor para evitar el cumplimiento pleno de su condena, sino también los desafíos y la lentitud del sistema judicial para responder eficazmente a las manipulaciones evidentes que pueden comprometer la justicia y la seguridad de la sociedad.
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Esteban Navarro es un corresponsal internacional apasionado por la geopolítica y las relaciones globales. Ofrece reportajes de campo y análisis sintéticos de crisis y alianzas mundiales. Su enfoque claro ilumina cómo los temas internacionales impactan tu vida cotidiana.