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Por : Manuel Suárez

Lo penal no resuelve nada: Descubre por qué es ingenuo creerlo

¿Te has preguntado alguna vez si la justicia puede ofrecer algo más que una simple condena? ¿Es posible transformar el dolor y el resentimiento en un proceso constructivo que reconstituya los lazos sociales? En una sociedad donde el sistema penal a menudo se siente como la única respuesta, hay quienes buscan alternativas que propicien la paz y la restauración. Este es el caso de la Asociación Víctimas por la Paz, un grupo de personas que, tras sufrir delitos graves, decidieron buscar un camino diferente para enfrentar su dolor y transformar su experiencia en una fuerza para el cambio social.

Una nueva visión de la justicia

Diana Márquez, abogada y mediadora, lidera la Asociación Víctimas por la Paz, un colectivo dedicado a repensar el concepto de justicia. Esta asociación, que ya cuenta con 10 años de trayectoria tanto en Argentina como en Uruguay, se enfoca en la justicia restaurativa, una alternativa al modelo punitivo tradicional que, según ellos, no resuelve las raíces del problema. Diana explica que la justicia penal debería ser el último recurso, pero lamentablemente se ha convertido en la primera opción, desechando otras posibilidades más constructivas.

Desafiando el sistema

Los miembros de Víctimas por la Paz han decidido no aceptar pasivamente los roles que el sistema les asigna. Optan, en cambio, por cuestionar si las acciones de la justicia tradicional realmente contribuyen a la reparación del daño o si, por el contrario, solo buscan satisfacer una necesidad mediática o utilitaria. Esta reflexión los ha llevado a participar activamente en la reformulación de políticas públicas, sin buscar protagonismo personal sino como parte de un esfuerzo colectivo por mejorar el sistema.

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Alianzas estratégicas

Recientemente, la asociación ha firmado un convenio con la Comisión Provincial por la Memoria, que actúa como Mecanismo Local de prevención de la Tortura. Este nuevo vínculo representa una oportunidad para trabajar con un organismo experimentado en el monitoreo de condiciones carcelarias y en la atención a víctimas del sistema punitivo. Para Diana, este acuerdo es un honor y refleja un compromiso compartido de trabajar con lo que ella describe como “el material más complejo”: el dolor humano.

El poder de la acción colectiva

El camino recorrido por Víctimas por la Paz es un testimonio del poder de la acción colectiva. Desde la organización de comités de resolución de conflictos en cárceles hasta la propuesta de políticas públicas en diferentes provincias, han demostrado que es posible ser propositivos y efectuar cambios reales. Este enfoque les ha permitido ver frutos en sus diversas iniciativas y seguir abiertos a la transformación personal y comunitaria.

En suma, la historia de Víctimas por la Paz nos enseña que enfrentar el dolor y la adversidad con una perspectiva de cambio y cooperación puede abrir caminos hacia una justicia más inclusiva y reparadora. El desafío de pensar más allá de los caminos ya transitados es lo que puede llevarnos hacia un mundo más justo, donde los conceptos de seguridad y convivencia se redifinen para incluir incluso a los más marginados.

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