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Por : Manuel Suárez

Quiebra de la controlante de La Suipachense: 140 empleos perdidos en el acto.

¿Sabías que una de las empresas lácteas más tradicionales de Argentina acaba de enfrentar un destino drástico? Lácteos Conosur SA, la compañía detrás de La Suipachense, ha sido declarada en quiebra por la justicia, marcando el fin de una era para la planta situada en Suipacha, provincia de Buenos Aires. Este acontecimiento no solo afecta a los trabajadores y a la economía local, sino que también deja grandes interrogantes sobre el futuro del sector lácteo en la región. Sigue leyendo para descubrir más sobre cómo se desencadenó esta situación y qué implicaciones tiene para todos los involucrados.

El anuncio de la quiebra

El juez Leandro Julio Enríquez, del Juzgado Civil y Comercial N° 7 de Mercedes, tomó la decisión de declarar en quiebra a Lácteos Conosur SA, propietaria de La Suipachense, y procedió a abrir la etapa de liquidación. Esta medida pone fin a un concurso preventivo que ya llevaba meses en proceso. La noticia fue difundida por el gremio lechero Atilra, destacando que el control de la compañía estaba en manos del grupo venezolano Maralac, el mismo que gestionó la fallida Alimentos Refrigerados Sociedad Anónima (ARSA).

La planta, que había paralizado su producción semanas atrás y estaba ocupada por sus trabajadores en reclamo de sueldos y aguinaldos atrasados, enfrentaba una crisis prolongada. La situación había escalado hasta acumular una deuda postconcursal significativa por cheques rechazados, estimada en $8.458.599.415,78, además de reclamos del gremio que superaban los $1.000.000.000.

Impacto y consecuencias de la quiebra

La resolución judicial no solo marca el cierre de la planta, sino que también trae consigo varias disposiciones críticas:

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  • Inhabilitación de la empresa y de su presidente, Jorge Luis Borges León, con restricciones migratorias incluidas para asegurar su disponibilidad durante las investigaciones de posibles irregularidades.
  • Comunicación de la quiebra al Banco Central de la República Argentina para que proceda con el bloqueo de cuentas y depósitos bancarios de la empresa.
  • Prohibición de realizar pagos y una inhibición general de bienes, impidiendo cualquier movimiento patrimonial hasta nuevo aviso.
  • Clausura del establecimiento y control de la documentación de la empresa para preservar los bienes y la información contable.

Además, el juez ha encargado a la Sindicatura, que ya estaba actuando en el concurso preventivo, que continúe sus funciones durante la quiebra, garantizando la provisión de servicios esenciales y la seguridad del predio.

La historia detrás de La Suipachense

Con más de 70 años de operaciones, La Suipachense fue en su momento una de las plantas lácteas más importantes de Argentina, procesando hasta 250.000 litros de leche diarios y empleando a 140 personas. Su producción de quesos y dulce de leche tenía presencia en todo el país, representando un motor económico vital para Suipacha y sus alrededores. Sin embargo, los últimos meses se vieron marcados por una detención completa de la producción, desencadenando una serie de eventos que culminaron en esta lamentable quiebra.

El fallo judicial también fija plazos para el proceso de quiebra, permitiendo a los acreedores verificar créditos hasta el 10 de febrero de 2026, entre otros detalles administrativos importantes.

Este es un golpe duro no solo para los empleados y sus familias, sino para toda la comunidad de Suipacha y el sector lácteo argentino en general. La pérdida de una empresa con tanto arraigo local pone en evidencia los desafíos que enfrenta la industria y la necesidad de buscar soluciones sostenibles para evitar futuros colapsos.

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