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Por : Esteban Navarro

Marisa Graham alerta: Reducir edad de imputabilidad, un engaño para la sociedad

¿Sabías que la mayoría de los niños y adolescentes no están involucrados en actividades delictivas? Sin embargo, en Argentina se está debatiendo una ley que podría cambiar la manera en que se trata a los jóvenes en el sistema penal. Este cambio implica bajar la edad de punibilidad de 16 a 14 años. Marisa Graham, la ex Defensora Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes, nos ofrece una visión crítica y llena de datos sobre este tema tan controversial.

Un enfoque crítico sobre la reducción de la edad de punibilidad

Durante una conversación con el periódico Tiempo, Marisa Graham expresó su preocupación sobre la propuesta de bajar la edad de punibilidad. Según ella, este cambio no representa una solución real al problema de la delincuencia. En su opinión, más del 99% de los menores no tienen conflictos con la ley, y bajar la edad de punibilidad es simplemente un “placebo que engaña a la sociedad”, ya que no ofrece una seguridad real.

Errores conceptuales y riesgos involucrados

Graham también destacó una serie de errores conceptuales en el debate actual. Argumenta que el problema no radica en si los niños y adolescentes pueden distinguir entre el bien y el mal, sino en si el Estado debería aplicar el sistema punitivo a menores. Asimismo, advierte que la implementación de esta ley podría llevar a que los jóvenes sean recluidos en instalaciones inadecuadas, aumentando el riesgo de que vuelvan a delinquir.

– La diferencia entre imputabilidad y punibilidad
– El riesgo de no tener operadores capacitados
– La necesidad de un sistema judicial adecuado

Impacto desigual en diferentes regiones

La ex defensora también señala que la problemática de los delitos juveniles no es homogénea en todo el país. Se concentra principalmente en áreas urbanas grandes como la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonaerense, mientras que en provincias como Catamarca o La Pampa, los delitos cometidos por menores son prácticamente inexistentes. Implementar una ley nacional podría, por lo tanto, crear problemas donde no los hay.

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El verdadero desafío: el crimen organizado

Graham enfatiza que los delitos más graves están relacionados con el crimen organizado y no con los jóvenes por sí mismos. Critica el enfoque de castigar a los menores en lugar de enfrentar a los verdaderos culpables, los adultos que están detrás del crimen organizado. También menciona que muchos de los delitos cometidos por menores son delitos menores, como robos o hurtos, y que los delitos graves son muy raros.

Costos y consecuencias de una decisión precipitada

Además de los problemas ya mencionados, Graham alerta sobre el alto costo de implementar esta ley, que requeriría más jueces, más operadores y más instalaciones adecuadas, algo que muchas provincias no están en condiciones de asumir actualmente. También critica la falta de un plazo razonable para la implementación de estas medidas.

Propuestas efectivas para la prevención del delito

Finalmente, Graham propone alternativas que han demostrado ser efectivas en la prevención del delito juvenil, como programas que trabajan en red con escuelas, clubes, parroquias, fiscales y jueces. Argumenta que lo que realmente reduce la violencia no es el castigo, sino políticas públicas más fuertes en educación, salud y equidad social.

En resumen, la discusión sobre la baja de la edad de punibilidad en Argentina es compleja y llena de matices. Graham nos recuerda la importancia de abordar las causas raíces del problema y de implementar soluciones que realmente protejan a los jóvenes y a la sociedad, en lugar de optar por soluciones simplistas que no abordan los problemas subyacentes.

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