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Por : Esteban Navarro

Policía acusado de agredir a jubilada en el Congreso niega cargos: solicita sobreseimiento urgente

¿Podemos tolerar la violencia contra los que menos tienen? En marzo, un suceso capturado por cámaras de televisión dejó al descubierto una realidad perturbadora: la represión en las calles que afecta incluso a los más vulnerables. En este caso, una jubilada de 82 años, Beatriz Blanco, se vio implicada en un enfrentamiento con fuerzas de seguridad que tuvo consecuencias físicas serias. Este incidente no solo levanta preguntas sobre el uso de la fuerza por parte de la policía, sino también sobre la protección que el Estado brinda a sus ciudadanos.

Cronología y Detalles del Incidente

El 12 de marzo, en las cercanías del Congreso Nacional, se desató un episodio de violencia que involucró a varios miembros de la fuerza pública y a civiles que se manifestaban. Entre los afectados estuvo la señora Beatriz Blanco, una jubilada de 82 años, quien sufrió caídas y lesiones en su cabeza y ojo como resultado de los enfrentamientos. Este incidente no solo capturó la atención pública, sino que también despertó la intervención judicial para esclarecer los hechos y determinar responsabilidades.

La Defensa del Oficial Implicado

Argumentos Presentados

El oficial ayudante Pablo Alexis Aldama, identificado semanas después del incidente, presentó un descargo formal ante el Juzgado Criminal y Correccional Federal 1, dirigido por María Servini. En un documento de 55 páginas, Aldama negó haber agredido directamente a Blanco, argumentando que actuó en defensa propia y siguiendo el protocolo establecido. Según su versión, la caída de Blanco fue un accidente provocado por su propia inercia y no un acto de agresión directa de su parte.

Uso de Gas Pimienta

El oficial también admitió haber utilizado gas pimienta, pero aclaró que fue en un intento de disuadir a la señora de continuar con su agresión hacia el personal policial. Esta declaración contrasta con el testimonio de Blanco, quien relató que, tras ser golpeada con un palo, fue rociada con gas pimienta mientras ya se encontraba en el suelo.

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Testimonios y Acusaciones Cruzadas

En la defensa de su actuación, Aldama mencionó que no fue reprendido por sus superiores y que no se le acusó de ninguna falta a su conducta durante el evento. Sin embargo, la ministra de Seguridad Nacional, Patricia Bullrich, apoyó la actuación de la policía aquel día, lo que añade más controversia al debate sobre la respuesta adecuada en manifestaciones públicas.

Consecuencias y Otras Víctimas

El mismo día que Blanco resultó herida, otros incidentes violentos ocurrieron. Pablo Grillo, un fotorreportero, sufrió lesiones graves debido a un cartucho de gas lacrimógeno lanzado por un agente de la Gendarmería Nacional Argentina. Además, Jonathan Navarro, un hincha de Chacarita, perdió la visión de un ojo por un disparo de balas de goma. Estos hechos subrayan la grave situación de violencia y la urgente necesidad de revisar las tácticas de control de multitudes empleadas por las fuerzas de seguridad.

Este conjunto de acontecimientos resalta no solo la necesidad de justicia y claridad en los procedimientos policiales, sino también la importancia de proteger a los ciudadanos en sus derechos a manifestarse. La comunidad espera respuestas y garantías de que incidentes como estos no se repitan en el futuro.

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