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Por : Esteban Navarro

Tiroteos escolares: ¿Cómo intensificó el Gobierno este grave peligro?

¿Hasta cuándo vamos a permitir que las armas controlen nuestro futuro? El reciente suceso en San Cristóbal, Santa Fe, donde un joven de 15 años ingresó a su escuela armado y asesinó a un compañero de 13, nos obliga a replantearnos cómo estamos manejando la regulación de armas en Argentina. Este evento no es un incidente aislado, sino un reflejo de políticas más amplias que afectan directamente la seguridad de nuestros jóvenes.

Un cambio preocupante en la política de armas

Desde hace años, Argentina se ha destacado por mantener una de las tasas de homicidios más bajas de la región, gracias a políticas efectivas de control de armas. Sin embargo, los cambios recientes en estas políticas están poniendo en riesgo este logro. La reducción de la edad mínima para acceder a armas de 21 a 18 años, junto con la autorización de fusiles semiautomáticos y la flexibilización de controles, son decisiones que podrían tener consecuencias fatales.

Además, la desarticulación de la agencia de control y la suspensión del plan de desarme voluntario solo agravan la situación, facilitando el acceso a armas en un contexto donde la violencia se ha comenzado a normalizar desde el discurso público.

La realidad detrás de las armas

Los defensores de la liberalización del acceso a las armas a menudo argumentan que estas solo son peligrosas en manos de “delincuentes”. Sin embargo, la realidad es que las armas no distinguen entre buenos y malos. La mayoría de las muertes por armas de fuego no ocurren durante actos delictivos, sino en situaciones de violencia interpersonal, violencia de género, suicidios y accidentes.

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– **Violencia interpersonal**: Situaciones cotidianas que, en presencia de un arma, pueden escalar a tragedias.
– **Violencia de género**: El acceso a armas aumenta el riesgo de feminicidios y otros tipos de violencia doméstica.
– **Suicidios**: La disponibilidad de un arma incrementa significativamente la probabilidad de que un intento de suicidio resulte fatal.
– **Accidentes**: Incidentes domésticos donde niños y adultos pueden resultar heridos o muertos por armas mal almacenadas o manipuladas sin cuidado.

Una respuesta necesaria

Ante la escalada de violencia armada y la tragedia de San Cristóbal, no basta solo con la conmoción; se requiere una acción política concreta y responsable. Desde la Red Argentina para el Desarme, se demandan medidas urgentes:

– Reactivación y prórroga del Programa Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego.
– Prohibición de los fusiles semiautomáticos.
– Restablecimiento de la edad mínima de 21 años para la adquisición de armas.
– Reconstrucción de una política estatal activa de control y prevención de la violencia armada.
– Implementación de campañas de concientización sobre los peligros de la proliferación de armas, dirigidas especialmente a jóvenes.
– Eliminación de discursos que promuevan o legitimen la violencia.

La sociedad argentina ha decidido no vivir en una cultura armada, y menos aún en una donde los jóvenes teman perder la vida en sus escuelas. Es tiempo de que las políticas públicas reflejen y protejan ese deseo colectivo.

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